¡Hola a todos desde el corazón de Manhattan! (coño, parezco un corresponsal de prensa). Y es que, finalmente, y pese a mis malos augurios sin razón alguna, iniciamos por fin el viaje y llegamos a la Gran Manzana dispuestos a comérnosla; cansados por el vuelo, pero ansiosos por empaparnos de todo lo que podamos.
.La cosa no empezó muy bien porque, al facturar en Alvedro, la simpática señorita que nos atendió en el mostrador de Iberia me dijo que con mi pasaporte no me iban a dejar entrar en los USA. Que al no ser digital, que no sé qué. Y allí estaba una supervisora para confirmar la mala noticia, mirándome como si fuese gilipollas por no llevar el documento actualizado. Con el susto en el cuerpo, Carlos se pone a hacer gestiones telefónicas a toda velocidad para ver qué se puede hacer, y consigue contactar con alguien que nos ofrece la solución de hacer un pasaporte de emergencia en la comisaría de Barajas, que tendría validez para este viaje. Pero el tiempo apremia, y no las tenemos todas con nosotros... Encima, la amable chica del mostrador de Iberia nos ofrece la solución de retrasarnos el vuelo Coruña-Madrid, gratis, cómo no, Iberia es así de generosa, dejándonos menos de diez minutos para hacer la gestión en Barajas.... Total, que nos arriesgamos pero a mí me obligan a facturar en Madrid de nuevo, 'es que si no los americanos no lo van a dejar entrar si le imprimo la tarjeta de embarque desde aquí'. Vale. Me dirijo a la comisaría después de aterrizar en Madrid, me saco dos fotos, pago 20 pavos de tasas y, en una hora, tengo un nuevo pasaporte ya digitalizado, con validez de seis meses. Nos vamos corriendo a facturar de nuevo (cola), donde nos dan la agradable noticia de que no nos respetan los asientos que Carlos había reservado en el mes de enero con una serie de explicaciones a cual más peregrina, tanto que nos dejan estupefactos; es más, nos colocan en filas distintas, incluso. Al final, llorando un poco, conseguimos arreglar el tema malamente. Corremos a la puerta de embarque (cola) tras enseñar la tarjeta de embarque seis veces, cuando el que mira los pasaportes me mira con cara (otra vez) de que soy gilipollas y me dice: '¿Y este pasaporte provisional? Si con el que tiene puede entrar perfectamente en Estados Unidos...'. Me cago en mis muertos y en los de la amable chica del mostrador de Iberia para mis adentros, y pienso que mejor es tranquilizarse y centrarse en lo que verdaderamente importa, que es el viaje. Que, por cierto, transcurrió más cómodo de lo previsto, a pesar de las siete horas y media de vuelo. Tras aterrizar y pasar por otro par de controles sin tener que enseñar el nuevo documento de los cojones, salimos por fin del JFK a la calle, desde donde nos vamos, por fin, en dirección al hotel.
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Y luego, la boca abierta de par en par, la baba dejando rastro tras de mí y la actitud del paleto que llega a la ciudad por primera vez: no paraba de repetir 'jooooder, joooooder...', y eso que iba más o menos mentalizado de lo que iba a ver, aunque sólo fuese por las películas... Pero una cosa es verlo en pantalla, y otra hacerlo en persona: qué animación en Times Square, qué pedazo avenidas la 5ª, la 6ª, la 7ª y la 8ª, la calle 42, la cara sur de Central Park, la Estación Central al lado del Chrysler Building, el Empire State, la sede del Bank of América.... joder, y qué sensación caminar entre rascacielos...
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En fin, que sólo tuvimos la primera toma de contacto con la ciudad, con el país y con la gente, pero yo ya estoy entusiasmado. Mañana pensamos hacernos el ferry a Staten Island y el puente de Brooklyn, después de pasarnos por la zona 0; comer por Bleeker St, y pasear por el Village, para ir viendo tiendas. Ya cotejamos hoy algunos precios de Levi´s, Converse y cosas así, y ubicamos las tiendas NBA, Apple y Nike Store; pero tenemos muuuuucho tiempo para comprar, así que... paciencia.
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Bueno, aquí dejo algunas fotos para que a alguno se le caiga la baba, como a mí. ;-)
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